8 ago 2013
Julio Iglesias: “He tenido muchos besos gratis en mi vida”
7 ago 2013
¿CUÁL DE ESTAS CORISTAS DE JULIO IGLESIAS ES TU FAVORITA?
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5 ago 2013
Julio Iglesias acalla los rumores y proclama su amor por Miranda
Un concierto de Julio Iglesias en Marbella no se concibe ya sin Miranda como parte del atrezzo del artista. Este año muchos se preguntaban si la modelo holandesa acudiría, dadas las ultimas publicaciones sobre las desavenencias del matrimonio. Pues bien, micrófono en mano, Julio agradeció su presencia allí. “Esta noche es 'importantísimo' para mí que mi mujer esté presenciado mi actuación”. Mientras, Miranda, centro de todas las miradas, acallaba las bocas viperinas de los que cada año inventan una crisis de su ideal matrimonio.
Y como colofón de esta imagen de felicidad, los pequeños vástagos gateando y comiendo pizza por el pasillo central del auditorium. Guillermo, el más pequeño de ellos, decía desde los brazos de su madre y mientras se tapaba la cara que la canción que más le gustaba era 'Mammy blue'. En ese instante su padre se quitaba la chaqueta y pedía al público que cantase con él. Y todo los hicieron. 2500 personas eran una sola boca.
El cantante gallego abarrotó el aforo de Starlitte y, cómo no podía ser de otra manera,dedicó su arte a las víctimas del accidente ferroviario de Santiago, su tierra a la que le entonó el himno que un día escribió para su padre y su madre patria 'Galicia' en 1972. Este se enmarca dentro de su gira mundial "One World Tour", que está llevando a cabo el artista por toda España.
Acompañado por su banda y tres coristas, el artista siguió toda la noche regalando una muestra de los mejores éxitos de su carrera musical, como 'Manuela', 'Me olvidé de vivir', 'De niña a mujer', 'Por el amor de una mujer' o 'A media luz', canción que interpretó poniendo énfasis en frases como "Me siento de aquí", o diciéndole al público que le que quiere con toda su alma y que si no fuera por él, su vida sería distinta. Tampoco faltaron las bromas sobre las leyendas que existen alrededor de su relación con las mujeres. El público se rio mucho cuando contó que hace unos 25 años estaba leyendo el periódico y vio que ponía que había estado con 3.000 mujeres en Inglaterra. Entonces, decidió "hacerse el tonto".
A Julio Iglesias le encanta hablar en sus conciertos y cada vez lo hace más. Comentaba a sus “gentes” que "el escribir tiene edad" y recordó que cuando escribía las canciones era "pura emoción" y salían rápido, pero ahora "no tengo ni fuerza ni imaginación".
Cuando interpretó 'Caruso', Julio contó una anécdota que vivió con Luciano Pavarotti hace ocho años. Entonces, cuando el italiano dejó a Julio en un avión en el que volaban juntos porque no llegaba a tiempo a Sudáfrica, le puso una nota diciendo: "Te veo en el cielo". Algo que ha afirmado entender ahora. Con 'Quijote' el publico ya se echo encima de él en el escenario mientras se producían los “topicazos” de ponerse la bandera española como bufanda y voltear su corbata por las aires. “Guapo, guapo y más guapo”, le decían, como al Cristo de Medinaceli.
Antes de que cerrará su espectáculo, Miranda se marchó serpenteando al publico junto a sus hijos. Para entonces ya sonaba el 'Me va, me va'. Eran las 00.00 horas. Después, en los bises, el artista más internacional regaló cinco temas como obsequio para su público.
Y mientras, entre el público, pocas celebrities. Sólo desde un palco se podía atisbar a Fernando Martínez Irujo, que no se pierde nunca a su amigo Julio. Lo que si hubo fueron políticos del Partido Popular como el presidente del PP andaluz, Juan Ignacio Zoido, que veranea estos días en la Costa del Sol y se sentó junto a su familia cerca de Miranda. Era la primera vez que veía a Julio en tierras andaluzas.
Tampoco faltaron los escraches. La otra cara de la realidad de la bandera que Julio mostraba en el escenario con el “Te quiero España”, fue la de un grupo de afectados por la hipoteca que aprovecharon la ocasión y parodiaron la películaLa naranja mecánica solicitando la dimisión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Entre “escraches y políticos" Julio se perdió por la ladera de la cantera, mientras el otro Julio, DJ Julio Torres, llenaba el lounge con su “private sound”. Su destino, Ojén, su lugar de recreo donde recala tras cada actuación. Carolina España, una de las amigas de Miranda y diputada del PP, comentaba a Vanitatis que, tras el incendio que asoló el pasado verano a la costa del sol, las inmediaciones de la finca del cantante han sido reconstruidas. “Todo arreglado y aquí están de nuevo encantados toda la familia”.
Allí le recibe 'Caballero', el perro que adoptaron de una perrera marbellí y que se salvó de la quema del incendio. Él es ahora su nuevo “Hey”, ese dálmata al que el artista le dedicó otro de los temas más importantes de su carrera.
4 ago 2013
Julio Iglesias, a su bandera
Los conciertos de Julio Iglesias se han convertido ya en algo más que en recitales donde se repasan canciones de toda una vida, y de la historia musical latina. El artista de la raza con más discos vendidos de la historia decidió anoche concederle a "su" público de Marbella -todo vendido, 2.500 localidades- las confesiones de una leyenda que cada vez canta menos por España y al que cada vez le cuesta más escribir canciones nuevas, como él mismo reveló con dolor entre tema y tema.
La materialización del fenómeno social y político en el que se encuadran estos encuentros, cristalizó cuando cual imagen devota de Semana Santa le fueron lloviendo banderas de España desde la primera fila, a modo de claveles rojos para un Crucificado, que pareciera iban a sepultarlo. Entonces el ex portero del Real Madrid se enrolló una roja y gualda al cuello y transgredió castizamente el 'A mi manera' de "su amigo" Sinatra para convertirlo en un "a mi bandera". Fue el gesto que todo el público vino a buscar, el orgasmo colectivo que desató los airados "bravos", "julio, julio" etcétera. La solidaridad del triunfador con el sufrimiento de un país en crisis.
No era cosa exclusiva de Julio Iglesias convertir la cita de anoche en algo más que un concierto. Entre los incondicionales que fueron a ver al vecino de Ojén se volvió a encontrar a parte de la crema de la alta sociedad española, de veraneo por la zona, con secretarios de Estado, empresarios como Villar-Mir, alcaldes del PP de pueblos de la Costa del Sol, la familia Luca de Tena, Fernando Martínez de Irujo y su mujer Miranda con sus tres hijos en los 'champaneados' palcos de la Cantera de Nagüeles, el extraordinario espacio diseñado por Starlite Festival para recuperar el brillo y el oropel de las noches de la jet previas a la Era malaya.
Con este ambiente selecto, filtrado desde el precio de las entradas, Iglesias se sintió comodísimo durante toda la noche. E inclusollegó bromear sobre las continúas parodias que corren por las redes sociales sobre su promiscuidad, reconociendo que le hacen gracia, -ayer no se sabe si porque Miranda estaba cerca no sobó tanto a las tres espectaculares coristas que le acompañaban-. "Una vez en Inglaterra, leí en un diario el titular; 'Julio Iglesias y tres mil inglesas'. Mi representante quiso llamar al periódico para el desmentido pero yo le exhorté, ¡ni se te ocurra!", rió.
Antes, regaló momentos sentidos y recuerdos a la Galicia de sus ancestros, con el reciente accidente de Santiago en su memoria, donde dijo haber perdido un amigo y todo un repaso a sus éxitos de siempre en una hora y tres cuartos de actuación para casi el setentero artista, cada vez más apoyado en los coros del público o en sólos de sus músicos. 'Manuela', 'Quijote', 'Amor', 'Me siento de aquí', 'Vuela amigo' o 'Caruso', fueron algunas de las más aplaudidas. Ésta última con el momento impagable en el que recordó al desaparecido Pavarotti "al que le dejé mi avión un día que no llegaba a un concierto en Sudáfrica".
Para terminar entonó sus gloriosos, 'Por el amor de una mujer', 'La vida sigue igual', o 'Me va, me va' con el que se despidió en un bis, para dormir a tiro de piedra en su cuartel general, 'Las cuatro lunas', su mansión en Ojén. Ya había regalado el 'A mi bandera'comparándose con el otro mito latino del borsalino y que hace cincuenta años escupió sobre una foto de Franco en el Hotel Pez Espada de Torremolinos. Salidas de tono de diferente tipo. Ah, al final del concierto también se habían marchado ya la decena de manifestantes del 15-M que gritaron consignas contra Rajoy en los aledaños, traduciendo aquel encuentro como un mitin del PP.
Absoluto Julio Iglesias
Y se llenó de 'Amor, amor' la cantera. Apareció con su indumentaria habitual de señor elegante, con traje y corbata negros, camisa blanca. Impecable para una voz impecable. «La música de los recuerdos, la que hace más pensar en aquellas noches donde éramos jóvenes, es la música del tango. Y la mejor sensación entre un hombre y una mujer es cuando lo saben bailar», explicó el cantante, mientras una pareja se preparaba en el escenario para confirmar sus palabras. Y lo hicieron. Con todo lo que puede conllevar bailar un tango que Julio Iglesias, estrella mundial de la canción, te canta al oído mientras tanto. Fue 'A media luz', pero la voz de Julio lo iluminaba todo.
Animó durante todo el concierto al público a acompañarle en todos los estribillos de prácticamente todos los temas. «¡Venga. Let's go!», les gritaba. Lo hizo con 'Échame a mí la culpa de lo que pase'. «¡Invito a mi país a cantar! exclamaba, para que todos subieran sus voces al escenario con él para hacer sonar más fuerte, más cálido, 'Mammy Blue'. «¡Esas manos arriba de los que apostaron por mí!». Porque si tuvo una característica su show de la pasada noche fue el de querer celebrar junto al público de Marbella, «a mi gente, mi casa, mi familia» los 45 años que el pasado mes de julio cumplió en la música.
«Hace unos cuarenta y cinco años, después de un gravísimo accidente, tuve la gran circunstancia de mi vida, la de tener una guitarra, una vieja guitarra cerca». porque, como explicó al público, con su garganta, 'La vida sigue'.
«Cada vez que canto en mi país, las pocas veces que canto, quiero dar las gracias por haberme dado tantísimo tiempo. Por eso, esta noche, que es tan importantísima para mí, porque tengo a mis hijos y a mi mujer aquí, le digo que los amo». «Si no fuera por la gente, estaría aburrido», dijo antes de cantar 'La carretera'.
Eran referencias constantes, explícitas o a veces imprecisas, de toda una carrera, un agradecimiento a quienes confiaron en él y, sobre todo, a los que confiaron en él en su país. «Sigo en la carretera», cantaba, y era inevitable echar la vista atrás y pensar en todo lo que, con esfuerzo, ha conseguido. Julio sigue en la carretera. Lo demostró anoche porque regaló anécdotas, comentarios, confidencias, compartió recuerdos, amó a su público. Con 'Nathalie' llegó uno de los temas más recientes del cantante, de su disco homónimo de 2010. Y con 'Hey' llegó la locura a la cantera.
«Dicen que el escribir tiene una edad. Ahora cada vez que pienso en que tengo que hacer una canción, no tengo ni fuerza ni imaginación», explicó, para cantar 'Manuela'. La respuesta del público no se hizo esperar en aquellos pocos segundos de silencio: los asistentes lo negaron a gritos. Ellos no iban a ser cómplices de esas palabras. Julio sigue en la carretera, a pesar de los 70 años que cumplirá el próximo mes de septiembre: «Dentro de poco, voy a cumplir 49 años., y no saben cómo me siento», espetó, provocando los aplausos de la cantera». Tuvo recuerdos para todos. Para quienes le han acompañado siempre, para su familia y sus amigos, para quienes confiaron en su talento y le ayudaron, para los que siempre estuvieron, para Luciano Pavarotti, su gran amigo, para su amada Miranda y sus hijos. "Esta noche es especial porque cantar en tu casa es especial, pero además requiere más exigencia todavía". Las fuerzas le respondieron, pues el espectáculo duró más de dos horas. Sin parar. Julio lleva un año imparable de éxitos y menciones a toda su carrera. Es el artista latino más vendido de la historia y el número uno de todos los tiempos en China. De hecho, ha sido incluido en el Libro Guiness de los Récords 2013 precisamente por sus cifras de ventas hasta hoy. Tiene muchas cosas que celebrar y las celebró con las personas a las que más quiere. 'De niña a mujer', 'Quijote', 'Caruso', su versión del 'Ne me quite pa' de Nina Simone, 'Méjico'. 'Abrázame', 'Crazy'. 45 años concentrados en los mejores 120 minutos de Julio en Marbella de los últimos tiempos.
Gira internacional
Tras esta parada en su casa, como dijo, seguirá su tour internacional de su disco publicado en 2010 "1" en Tarragona para después viajar a la ciudad israelita de Caesarea, y regresar de nuevo a España, en concreto a la ciudad de Algeciras, donde cantara en la Plaza de Toros el próximo 14 de agosto.
Julio se despidió de Marbella a su manera. Cantando una cálida versión de uno de los mejores temas de otro de nuestros artistas más internacionales, Alejandro Sanz, con el que Julio ha compartido tantos trabajos y que también actuará en el Starlite Festival. «A mi manera». Y dejó para el recuerdo de todos los que asistieron al mejor Julio de los últimos tiempos. «Se ha dejado la piel» o «es el mejor concierto de Julio al que he asistido» fueron los comentarios más sonados al finalizar.
Julio Iglesias recuerda en Marbella a las víctimas del accidente de Galicia
2 ago 2013
'La Movida' es Julio Iglesias
Decir Julio Iglesias y Marbella es casi todo uno. Si la ciudad tuviera banda sonora ineludiblemente tendría que poner su voz entre los principales temas. Aquí ha pasado algunos de los mejores momentos de su vida y aquí guarda residencia. Ha dicho en multitud de ocasiones que esta es "su" tierra y en esta ciudad cuenta con una avenida con su nombre, entre otros guiños de sus vecinos, que cada vez que anuncia concierto, hacen colgar el cartel de no hay entradas con mucha antelación.
En la Starlite ha vuelto a ocurrir, y ello pese a que los precios tampoco son especialmente populares y las primeras filas han llegado a costar 250 euros.
Es un predilecto de la parroquia local, el regreso de un mito, una leyenda que recuerda la época más dorada de la Costa del Sol, donde, anecdóticamente, su hijo Enrique nunca ha olvidado a Anita Obregón entrando en bikini en el barco familiar anclado en Puerto Banús, como una de sus imágenes tórridas de pubertad marbellí.
Julio adora este pedazo de litoral andaluz y pese a los rumores de venta de su mansión, que le ha dado más quebraderos de cabeza que otra cosa –el año pasado incluso se quemó en parte con el incendio que asoló la zona–, nunca se decidió a marcharse y más bien se ha involucrado con proyectos culturales como éste, para reactivar este destino turístico internacionalmente tras la Era malaya.
De hecho Starlite no es más que la prolongación de una idea que él pergueñó, y nunca terminó de cuajar, junto a Alfonso de ‘Ole-ole’, como llamaban los lugareños al aristócrata Hohenlohe, y Plácido Domingo, que hace treinta años regalaron un concierto que fue el germen de esta maravillosa realidad de programación que ahora encabeza Sandra García-San Juan y que en su segunda edición va camino de consolidarse como algo más que un ciclo de conciertos con gala benéfica.
Pero por encima de todo, podría decirse que no hay verano en Marbella sin Julio Iglesias, pues siempre desde hace un tiempo a esta parte, el bronceado ex portero del Real Madrid se las ha apañado para actuar cerca de su finca ‘Cuatro lunas’ de Ojén, a escasos kilómetros de donde este sábado sacará de nuevo a relucir su característico "güea" en la Cantera de Nagüeles. Un lugar que no le va a la zaga en prestigio a Miami o Punta Cana donde mantiene otras casas.
El morbo está servido en el cartel de pocos días después, donde se ha colado Enrique, su vástago, al que los paparazzi no sabrán si buscarlo en casa de papá o en uno de los hoteles de la Milla de Oro. Se reeditará el enésimo episodio de esta supuesta enemistad de egos congénitos, pero fuera de las escenarios, porque lo que a ellos le toca es dar el espectáculo dentro.
Pese a esta vieja comparativa el tirón lo sigue teniendo el patriarca y este sábado es su momento, tras nueva gira abierta en junio, en Mérida. En sus 43 años de carrera, Julio Iglesias se ha ganado ser el artista de habla española que más discos ha vendido en la historia. Y eso que su hijo viene pegando fuerte entre los jóvenes estadounidenses desde hace años. Su prolífica carrera acapara 80 discos y más de 300 millones de copias, los que le han hecho merecedor de numerosísimos premios de todo tipo. Además se le contabilizan por el redondeo unos 5.000 conciertos en vivo, en 600 ciudades diferentes...
Todo esto será el sábado pero hoy mismo, Starlite ha programado una noche muy especial y que también tiene casi todo el papel vendido. Así reunirá «por primera vez en su historia» a los grandes iconos de la música española de la Movida Madrileña y del despertar cultural democrático de nuestros país.
Para ello hará coincidir a Nacho García Vega de Nacha Pop, Alejo Stivel de Tequila, Nacho Campillo de Tam Tam Go y Rafa Sánchez de La Unión, que "han querido abrazarse a Hombres G para demostrar, una vez más, que la música española ha sido, y sigue siendo gloriosa". Así entre los temas que planearán esta noche tan movida estarán; La Chica de Ayer, Salta, Manuel Raquel, Lobo hombre en París o Marta tiene un marcapasos y otros muchos que coronarán una noche Movida tanto como la de Julio Iglesias.
1 ago 2013
29 jul 2013
Julio Iglesias, el ligón de las redes sociales
Sin comerlo ni beberlo el cantante Julio Iglesias se ha convertido en la imagen más repetida que circulan por las redes sociales con fotografías suyas que se acompañan con frases de carácter sexual y bastante cachondeo. El artista está al margen de esa corriente y fue el primer sorprendido cuando unos periodistas le mostraron esos mensajes en el camerino al final de una de sus actuaciones.28 jul 2013
El ídolo sale a escena recordando a Galicia
"El concierto de Julio Iglesias en Ciudad Real muestra un escenario espectacular, que se combina con el juego de luces y la propia pasión del público para llenar la noche de un clima enfebrecido"
Julio Iglesias canta a Galicia y pone en pie la plaza de toros deCiudad Real

25 jul 2013
JULIO IGLESIAS CON LOS FAMILIARES Y VÍCTIMAS DE LA TRAGEDIA FERROVIARIA
Yo, personalmente, he perdido a un amigo, Enrique Beotas, que viajaba en ese tren.
Todas nuestras oraciones para todas las familias que están sufriendo este gravísimo accidente." JULIO IGLESIAS
21 jul 2013
La solidaridad de Julio Iglesias con la locutora Betty Pino, en coma inducido
15 jul 2013
La pasión tinta de Julio Iglesias
El cantautor que ha logrado ser el músico latino que más discos ha vendido en el planeta, es un confeso apasionado del buen vino, tiene una excepcional cava llena de tesoros tintos y es uno de los sueños de Montecastro, una bodega de Ribera de Duero, con presencia en Venezuela. En esta entrevista exclusiva cuenta por qué es una de sus pasiones perdurables.
Se constata que no es un día habitual cuando Julio Iglesias llama al celular y además comienza la entrevista
con una advertencia que pronto se desmorona. “Yo no sé nada de vinos”, dice y se ríe. Esa es, con certeza, la primera constatación de lo mucho que sabe y que, como buen entendedor, no osaría hacer alarde de su veteranía. Julio Iglesias llama exactamente a la hora acordada y sin preámbulos pone sobre la mesa la bonhomía que le ha ayudado a llegar a cifras tan desmesuradas de ventas que es casi imposible de asir con la razón. “¿Sabes para que sirve el vino, mi niña? Para hablar contigo en este momento”.
Las grandes pasiones pueden comenzar con una epifanía que deja su marca indeleble en la hoja de vida.
“Cuando era joven bebía vinos con gaseosa. A los 27 años, comencé a tomarlos sin ella”, recuerda Iglesias de ese comienzo que no delataba lo que vendría. Una noche, recuerda, estaba en una cena en casa de la familia Rothschild. Sirvieron un vino y él comentó, con su compañero de mesa Roman Polanski, lo bonito que era. La anfitriona le cambiaría la vida cuando decidió traer luego otro tinto. “Era un Château Lafite del 61. Allí descubrí lo que era un gran vino”, recuerda.
Desde entonces Julio Iglesias comenzó a crear una cava particular que podría estar entre las mejores del planeta y que pondría a soñar despierto a cualquiera que comparta su pasión por los vinos.
Además, desde el año 2000, decidió ser parte de la bodega Montecastro, apostada en Ribera del Duero en España, cuyos vinos se encuentran en Venezuela.
A estas alturas de su existencia, con la bicoca de 300 millones de discos vendidos, hay algo más que haría si fuese más joven. “Si tuviera 30 años, me hubiese involucrado en hacer una bodega y ser winemaker”. La historia ahora sería distinta.
Todo está en casa. En los años 70 y 80, mientras Iglesias seducía al planeta con sus canciones y vendía cifras imposibles de discos, también se dedicaba a comprar grandes vinos a precios ahora irrisorios. “Siempre que ganaba, compraba y compraba vinos. Como era barato, buscaba los grandes franceses de buenas añadas. Llegué a comprar los buenos Romanée-Conti, Latour y Lafite por 30, 40 y 50 dólares la botella e hice una colección importante”, cuenta de los vinos que ahora alcanzan precios tan elevados que ni él los contempla. “Desde los años 90 dejé de comprar los grandes vinos. Ya son incomprables. Me molesta pagar más de 50 dólares por una botella”, deja clara su certeza. Claro, habría que aclarar que falta no le hace. En su inconmensurable bodega, hay leyendas tintas que seguro lo sobrevivirán. “Quizá sólo me he bebido el 40% de esos vinos en los últimos 35 años con mis amigos”. A sus 69 años, aún le queda el 60% de las botellas y sabe que la vida quizá no le alcance para descorchar todos sus tesoros.
Por lo pronto disfruta sin ambages esa pasión duradera. “Me encanta entrar en la bodega”, confiesa.
También “descubrir el vino”, añade. Y en la lista están además los vinos del llamado Nuevo Mundo. Eso sí, tiene claro los requisitos para que entren en su bodega. “Siempre compro lo que es recomendado por los gurús y una caja que no cueste 500 dólares.
Sí me gustan del Nuevo Mundo: los argentinos, los australianos, los surafricanos. Me gustan los pinot noir. Con los cabernet tengo más dudas. Los shiraz cuando están bien mezclados”.
Si se lo piensa para gastar más de 50 dólares en una botella, en su anecdotario aún aguarda el sabor de triunfo de un desafío millonario que le hicieron y aceptó. “A finales de los años 80, un amigo mío me llevó a Los Ángeles a una tienda de vinos de dueños iraníes. Allí había dos cajas de Romanée-Conti del 85. Le pregunté si me los vendía”, recuerda Iglesias. La dueña le explicó que aquellas botellas eran el mayor atractivo de la tienda y no estaban en venta. Pero le contó al esposo la inquietud del famoso visitante.
El dueño respondió con un desafío: “Vamos a ver, Julio: si me compras un millón de dólares, te las doy de regalo”. Iglesias, no faltaba más, aceptó el reto. “Es el mejor negocio que he hecho. Me imagino que esas dos cajas de Romanée-Conti hoy en día valdrían no menos 250.000 dólares. Ese fue un día especial para recordar. No siempre compro un millón de dólares en vino”. De algo sirve ser el cantante latino con más discos vendidos en el planeta.
Bodega propia. En esa pasión confesa, Iglesias vierte sobre las copas algunos lineamientos de sus apetencias y certezas. “No me gusta mucho el vino blanco, puro tinto. Me gusta el vino francés. Es el maestro. Pero muchos vinos españoles e italianos empiezan a ser mejores ahora. Hay buenísimos Riojas, Ribera del Duero…” Precisamente en esa última denominación de origen de España lo invitaron a ser parte como socio de la bodega Montecastro y él aceptó la propuesta. Ocurrió en 2000, y años después, ha visto el reconocimiento que han merecido los vinos propios. “Acepté participar porque son todas personas muy serias y el enólogo es muy bueno. Empezamos con un vino correcto y queremos hacer uno grande eso será en 40 años.
Pero sí es un vino bueno, bien calificado. Empieza a ser uno de los buenos de Ribera”. Él se involucra en la medida que lo permite su muy ocupada agenda. “Voy a las catas y he asistido a alguna mezcla. Pero el vino es un trabajo del día a día. Tenemos buenas raíces y confío mucho en su enólogo Bertrand Erhard”.
Al final, Iglesias da su veredicto. “Lo estamos haciendo bien. Es francamente bueno”. Y no sólo él lo certifica. En 2005 Robert Parker, el gurú americano, premió uno de sus vinos con 93 puntos. Y The New York Times lo eligió el mejor vino de Ribera del Duero en una cata de 20 botellas de menos de 45 euros. Esa región merece los buenos elogios del cantautor.
“Los Ribera tienen un sabor muy especial, su propia identidad, un color profundo, un sabor único. Allí nace el Vega Sicilia. Tenemos tierras buenas. Sientes que los vinos de allí saben envejecer bien”.
Pasión en copas. Julio Iglesias habla con deleite del placer de entrar a su cava en busca del vino que llevará a la cena. Defiende los esmeros que merecen y los enuncia. “Algo esencial es cuidarlo bien. Hay que tenerlos a 14 grados. Yo no creo en enfriarlos de manera artificial en una hora. El vino es un ser vivo: hay que cuidarlo. Tengo varias casas no muchas y en todas tengo bodegas”.
Pero por sobre todo, Iglesias tiene claro qué le han otorgado a su existencia. “La pasión por los vinos me ha permitido conversaciones más intelectuales, más largas y profundas. Los vinos me han abierto caminos insospechados. Me han brindado conversaciones privilegiadas. Si te tomas un Romanée-Conti del 85 y tienes enfrente a un poeta grande te contará cosas que de otra manera no haría. El vino es inspiración”, admite. Y ese diálogo se inicia incluso sin palabras. “Las conversaciones con el vino las tienes primero contigo mismo. Si abres uno bueno comienzas a sentir cosas maravillosas, porque ya hay una especie de ritual importante”. Su saldo de esta pasión es siempre a favor. “He hecho grandes amigos por el vino. Gracias a él soy más sensato en cualquier conversación de lo que era antes. La emoción del vino es muy cerebral porque entra por todos los sentidos”. Al finalizar, se despide con un consejo ineludible. “Toma siempre vino. Te voy a mandar uno para que te embaraces”.
14 jul 2013
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