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11 oct 2010

ENTREVISTA A JULIO IGLESIAS ‘Soy mejor artista ahora, que antes’

Ana María Parra A.Suena el teléfono. Lo habitual es que quien está al otro lado de la línea sea el mánager, el enlace de prensa o cualquier otro “filtro”. Jamás llama la estrella en cacería. Esta vez fue diferente.

“Buenas tardes. ¿Sabes quién te habla?”. Con ese acento español era imposible fallar. A la respuesta de un “por supuesto, que sé”, vino su frase de vuelta: “Vamos a ver: ¿quién soy?”. “La persona que empezó su carrera en un festival cantando La vida sigue igual”. Con esto, había pasado bien el examen.

¿Julio Iglesias, el eterno conquistador? Un mito. ¿La estrella cuyo brillo no le deja ver ni por donde anda por ser, hasta donde dicen los números, el artista de habla hispana con más ventas en el mundo (300 millones de copias)? Otro mito.

Enamorado hasta la médula de su esposa Miranda Rijnsburger; con la conciencia clara de que lo suyo es una gracia, un don prestado por una fuerza más grande; descartando las adulaciones y tomándose el pelo a sí mismo. Así se mostró, en esta entrevista, el cantante español Julio Iglesias, quien lleva una lista de premios innumerables, ha cantado hasta en las pirámides de Egipto, posee estrellas de la fama en varios países y tiene una carrera de 42 años sin interrupciones.

Ni él mismo sabe si han pasado 18 ó 20 años desde la última vez que vino a Costa Rica; lo que está claro es que volverá. El 10 de noviembre, en el Palacio de los Deportes, el hombre de Échame a mí la culpa, De niña a mujer, Manuela, El amor, ¡Hey!, La carretera... cantará en el marco de su maratónica gira Starry Night.

¿Quién iba a imaginar que él mismo diría que cantaba mal? Pues lo dice y, gracias a ello, ha vuelto a grabar más de 200 de sus canciones. Una porción de ellas aparecerán en un compilado el otro año, tal disco aún no tiene nombre.

Tienen más gracia las confesiones de alguien cuando salen de su propia boca. Así habló Julio Iglesias con Viva, el miércoles pasado.


Al cantar aquí se reencontrará con el público costarricense después de mucho tiempo de no verse cara a cara y en carne y hueso.

Como cantante, creo que hace 18 o 20 años que no voy por allá. Estoy feliz de cantar en Costa Rica porque es un país que adoro. Un país joven; un país con una temperatura perfecta, con orillas a dos grandes océanos... ¡una maravilla!

Es una descripción muy romántica. Está usted muy romántico.

Es que conozco bien Costa Rica. Es un país que conozco bien y al que he ido muchas veces.

Esta gira que lo trae de vuelta lo ha llevado por países tan dispares como Australia, Filipinas, Uruguay, Argentina; Malasia, Estados Unidos, Japón, Marruecos, Egipto y varios más. ¿La ha tomado, realmente, con muchos bríos?

Más que bríos, lo que pasa es que nunca he dejado de cantar. He tratado de administrar lo mejor que he podido hechos como el que aparecer demasiado en prensa desgasta a la gente. No he parado nunca de cantar, hago 120 conciertos al año. Ahora, por ejemplo, canto en Bulgaria y en El Cairo, en Egipto.

Recurrente porque ya había cantado en Egipto, frente a las pirámides en 1980, como invitado de Anwar el-Sadat.

Sí, es cierto, hace 30 años canté frente a las pirámides y es increíble que ahora vuelva a cantar en un sitio tan precioso y emblemático.

Su carrera impresiona porque empezó cantando...

Cantando mal, cantando mal.

Conste que fue usted el que lo está diciendo, no yo.

(Se ríe). Pero sí es cierto. Empecé cantando mal y ahora canto, pero mucho mejor. Si yo cantara hoy como cantaba hace 40 años cuando empecé ni tu madre se hubiera acordado de mí ya.

¿La práctica hace al maestro?

Lo que pasa es que hay gente que nace con vocaciones perfectas y otros que nacen con vocaciones tardías. Entonces, hay personas que son grandes cantantes de mayores, pero regulares cuando son jóvenes; eso lo digo yo y lo digo con toda el alma. Empecé a cantar bien hace tres meses creo (se ríe). Empecé a cantar bien desde que me di cuenta de que la perfección es dominar todas tus fuerzas naturales.

Entonces, hablando de las canciones: ¿La vida sigue igual es aún una canción fundamental? Con esa, ganó el Festival de de la Canción de Benidorm en 1978 donde empezó todo para usted.

La vida sigue igual es la canción a la que le debo todos los pasos que di en mi carrera. La vida sigue igual es una canción muy simple, muy emotiva y muy personal. Es un canto a la vida.

Es también una canción que se ajusta a todos los tiempos. Una canción sin edad.

No tiene edad porque siempre hay por qué vivir, por qué luchar, por quién sufrir y a quién amar. Es un significado universal que no tiene edad. Eso es cierto.

En este momento artístico y personal, ¿cuáles son las razones que Julio Iglesias tiene para decir: ‘por qué luchar, por quién sufrir y a quién amar’?

En realidad, por sobrevivir. Es cierto que la vida tiene edad, es cierto que los años pasan; es cierto que empezamos a envejecer, pero todo tiene sentido cuando no dejas de aprender. Tengo mil cosas más en vida en este momento que antes y puedo decir, sin modestia alguna, que soy mejor artista ahora que antes. Si fuera un hombre modesto, sería un cínico.

“Canto, como no he cantado antes en mi vida; he cantado con los clásicos, con los rocks, con los pops; tengo quizás 100 duetos de los cuales en todos he aprendido.”

“Yo creo que mi vida tiene unas motivaciones hoy, un reposo y una experiencia, que no había tenido nunca. Volver a los países, como volver a Costa Rica, me produce una alegría profunda.”

Cuando lo escucho hablar así, recuerdo un titular que hace poco publicó la prensa en Estados Unidos cuando, dentro de esta gira, eran notorias en Miami las vallas con su fotografía y su nombre. Decía el titular: “Julio Iglesias: El Quijote del Sueño Americano”.

(Se ríe) Lo que pasa es que yo siempre he sido un gran aventurero, he sido poco conformista, he tomado los riesgos grandes en la vida. Me he esforzado, me he disciplinado y he tenido la gran suerte de que la gente me ha querido.

Para muchos, el amor es el motor más fuerte para andar en la vida.

Pero hay muchas otras cosas importantes. La dignidad, la honestidad, la generosidad, la caridad. Esos son universales. Hay gente que no tiene amor, pero aun así es muy generosa.

¿Por eso son tan importantes para usted las obras de caridad?

Las obras de caridad cuando se explican mucho ya no son obras de caridad, son de vanidad. La verdadera obra de caridad es cuando coges dinero de tu bolsillo y se lo mandas anónimamente a una familia. Y los artistas, que tenemos muchos privilegios, hacemos poca caridad.

¿Debo asumir que esa colección de buenos valores que detalló son sus ases bajo la manga para una carrera exitosa?

Nunca he jugado al póquer. Tomo riesgos, no sueño despierto. Mis jugadas están todas a la vista. Voy por la vida mirando a la gente de frente, porque no tengo nada que ocultar.

En 42 años de carrera, ¿cuáles han sido los aprendizajes vitales, quizás algo dolorosos?

El aprendizaje vital en la música ha sido siempre el compartir. El rodearme de gentes buenas, el tratar de repetir mil veces las cosas hasta que se convierten en partes naturales de nuestras vidas.

“Yo he recantado y recantado toda mi música y, de hecho, en los últimos tres años grabé de nuevo todo lo que canté mal. Y he vuelto a grabar (canciones) de 1968 hasta 1995. He vuelto a grabar desde La vida sigue igual hasta Un canto a Galicia, Me olvidé de vivir... He vuelto a grabar todo y saldrá en marzo (2011) en una compilación, que, además, hago en cinco idiomas.

¿Este es el álbum que tendrá como unas 36 canciones?

Va a traer, exactamente, 48 canciones. ¿Sabes por qué lo hago?

No, no lo sé. Dígame.

Porque si no lo hago ahora, dentro de unos años me habré arrepentido. Me imagino qué pensarían Sinatra o Presley si pudieran grabar ahora lo que ellos sintieron que cantaron regular alguna vez. Y yo tuve la oportunidad de grabar todo de nuevo; todo, es grabar la voz y grabar de nuevo la música. Y es otro mundo, no tiene nada que ver con lo grabé antes.

Este año le dieron el reconocimiento de Hijo Adoptivo de Málaga, la Medalla de Oro de las Bellas Artes y hasta el Día de Julio Iglesias en el estado de Nevada en EE. UU. ¿Qué significan los premios?

Le he dicho al Alcalde de Nevada que me dé un día para mí solo, para cantar en las calles solo, pero me ha dicho que no (se ríe, bromea). Ya en serio: todo reconocimiento es importante, pero no lo es todo. Lo que más vale es estar vivo; estar vivo siempre, en todos los sentidos. Vivo significa estar con el alma viva, con la cabeza viva.

¿A sus 66 años, queda en usted algo del muchacho que ganó el Festival de la Canción de Benidorm, sin imaginar siquiera que su vida sería como lo es hoy?

El pelo, me queda el pelo (ríe). Me queda el espíritu de los valores que me dio mi familia, mis padres, mis amigos, mi país. Me queda la esperanza, que la tengo dentro desde el accidente, de poder seguir viviendo y me queda la gracia de Dios.

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