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31 ene 2010

ENTREVISTA A JULIO IGLESIAS

La noche esperada del 18 de febrero, el español más universal se reencontrará con el público peruano tras once años de ausencia. Prepárese para un recital de nostalgia, romance y buen humor
Julio Iglesias está al teléfono. No necesita intermediarios. Consigue de antemano el número del periodista y, a la hora acordada, será él el primero en saludar al otro lado de la línea. Es su personal forma de romper el hielo, de crear familiaridad y cercanía. Habla como si fuera un amigo de toda la vida. El tuteo será una constante.

¿Y el Perú como está? pregunta. “Expectante. Lo esperábamos hace un año y medio”, le respondo recordándole un concierto previo anunciado para octubre del 2008. “Se trató seguramente de algún mal entendido”, se disculpa rápidamente. “Lo importante es que volvemos”, afirma. Y es verdad: el 18 de febrero Julio Iglesias cantará en el Jockey Club del Perú como parte de su gira internacional “Starry Night” (noche estrellada).

Julio llama desde Miami. El miércoles pasado estuvo en la devastada Haití. Viviendo en Punta Cana, República Dominicana, ha sentido muy cerca la tragedia. “Cerquísima” —confirma él—. “Hemos estado muy cerca del pueblo haitiano”, dice el cantante madrileño, quien auspicia en ese país la construcción de una gran escuela politécnica, dedicada a los menores de 7 a 16 años. “El problema de Haití es fundamentalmente educacional. Por ello se produce tanto vandalismo. No hay una educación básica”, lamenta.

Sin embargo, para el intérprete, lo más importante es que la gente por fin ha tomado conciencia de la urgencia por asistir a un país donde la miseria es moneda corriente. “Haití es un país que tiene que renacer de las cenizas, y la ayuda internacional se ha dado cuenta de que el apoyo no puede ser ni de corto ni de mediano plazo”, afirma convencido.

No eres de los que piensan que Haití es un país inviable…
Haití es un país viable si se construyen nuevamente sus cimientos. El país ha sufrido un destino miserable, pero es curable. Y tiene que serlo. Sería indigno para Occidente mantener un país en el hemisferio con tales condiciones de miseria.

EL MUNDO NO BASTA
Después de su comprometida presencia en Haití, Julio Iglesias retomará su gira “Starry Night” por el sur argentino, para luego visitar Lima, Panamá, dar un largo salto hasta Australia y enfrascarse en un intenso recorrido por los países de Asia, donde seducirá al público oriental cantándole en japonés, chino o tagalo, la lengua filipina. Para él, se trata de algo natural. “Tengo cierta naturalidad para asimilar las culturas asiáticas”, explica. Es verdad: sus tres hijos filipinos lo demuestran.

¿Qué tan difícil resulta transmitir una emoción al cantar en chino mandarín?
En ese caso, en verdad te digo que ni siquiera sé lo que digo (ríe). Conozco la historia que cuento, pero no sé el sentido de las palabras. Es un tema de disciplina, de prepararme repitiendo tres días seguidos dos canciones en chino, hasta la saciedad. Es muy difícil.

Hace poco tus comentarios en tu concierto en Uruguay causaron repercusión. Dijiste: “La primera vez que vine a Punta del Este tenía 24 años y hacía el amor tres veces al día. Ahora, hace como 15 años que lo abandoné del todo”
Son declaraciones humorísticas que no tienen nada que ver con la realidad. Es curioso, ayer comentaba con mi mujer que si digo las mismas cosas en Inglaterra, allá entienden mi sentido del humor. Pero digo lo mismo en Uruguay y un periodista lo convierte en noticia: “Julio Iglesias hace 15 años que no hace el amor”, publica. ¡Y ahora mis palabras están en la prensa mundial!

¿Burlarte de ti mismo es una de tus mayores virtudes?
¡Hombre! Cuando me miro al espejo, debo tener sentido del humor porque si no, me moriría de pena. El sentido del humor es muy importante para, sobre todo, no convertirse en la caricatura de lo que uno ha sido.

¿Más que burlarte de ti mismo lo haces de tu personaje de latino conquistador?
Yo no construí un personaje. Soy como soy. Nací así, con los dientes pa” fuera.

En Punta del Este decías también: “Me gusta tanto el sexo que tengo dos generaciones de hijos”. ¿Crees haber vivido la paternidad de dos formas muy distintas?
Sí, sí. La primera paternidad es mucho más intuitiva, la segunda capitaliza la experiencia. Pero lo que es igual es el cariño profundo para todos los hijos.

¿La vitalidad de tu padre fue tu modelo?
Mi padre fue un caso único, excepcional. Fue una fuente grandísima de energía. Le tengo como un héroe. De él aprendí muchísimas cosas. Tener un hijo a los 90 años es un caso único en la vida.

¿Cómo llevas tu relación con tu hermana de un año de edad?
La veo muy poco en realidad. Ella vive en Jacksonville (Florida) con su mamá. Tienen una vida muy cómoda, estoy al tanto de lo que les pasa.

Por cierto, tu hijo Julio y su novia Charisse anunciaron ya su compromiso matrimonial. ¿Te enteraste de la noticia por la prensa?
Yo me entero del 90% de las cosas por la prensa, lógicamente. Ellos son muy independientes. Julio no va a decirme: “Oye, papá, me voy a casar”. Julio y Enrique llevan una vida liberal e independiente. Chabeli no tanto. De ella me entero al segundo todo lo que hace.

Supongo que estarás en el matrimonio de Julio
¡Depende por cuál rito se case! Si lo hace con un ritual en Tahití o en China, seguramente que no. La verdad es que no me imagino verlos casados oficialmente en una iglesia, con invitados.

CANCIONES DE MEMORIA
El repertorio de tu espectáculo “Starry Night” repasará tus canciones más conocidas…
Sin lugar a dudas. Voy a cantar desde “La vida sigue igual” y “Me olvidé de vivir”, hasta “Un canto a Galicia”. Canciones que quizás tú no conoces pero tu mamá seguro.

No lo creas: “La vida sigue igual” fue tu primera canción célebre. Recuerdo la frase: “Y si fracasas/ bien comprenderás: los buenos quedan/ los demás se van”. Difícil creer que la palabra “fracaso” tenga que ver contigo…
El fracaso tiene que ver con todos. El ser humano no se forja sin fracasos. Los artistas que perduran en el alma de la gente por generaciones lo son por su vulnerabilidad. Es aburrida una vida sin fracasos. De hecho, la felicidad no existe si no tiene fracasos para contrastarla. Y yo he tenido muchos fracasos. He hecho discos muy malos y he cometido muchísimos errores. He hecho cosas que nunca repetiría.

¿Hay algún disco que nunca quisieras repetir?
El último. Siempre el último. Siempre piensas que pudiste haberlo hecho mejor.

¿En “Me olvidé de vivir”, cuando cantas: “De tanto querer ser en todo el primero/ Me olvidé de vivir los detalles pequeños”, es una autocrítica por privilegiar tu carrera a la vida familiar?
Esa canción marcó un momento en mi vida. Fue como un día de lluvia. Y después tuvo una significación muy grande en la vida de muchos. Hoy pienso que, después de cantar todo mi repertorio, “Me olvidé de vivir” es la canción que más hace reaccionar al público.

¿Cuando cierras los ojos al cantar esa canción, qué pasa por tu mente?
Depende del día, del momento. Nunca siento lo mismo con ninguna canción. Si no sintiera esa pasión por cantar, no lo haría más, ni daría entrevistas. Canto porque lo necesito, porque de no hacerlo me muero. De verdad, no es una frase hecha. De hecho, cuando canto siento tener 30 años menos. Puede dolerme ese día un pie por la artritis, pero en el escenario se me olvida.

En 1978 lanzaste tu álbum “A mis 33 años”, en el que decías que estabas “en la mitad de la vida”. El disco cumplirá pronto 33 años…
Pienso que me equivoqué. Ahora me doy cuenta de que 33 años solo es una tercera parte. Mi padre me decía: “Eso no es verdad”. Ahora lo entiendo. ¡Los 33 años son el comienzo de la vida!

“La vida sigue igual” (1969), es título también de tu primera película. ¿La has vuelto a ver?
La ven mis hijos de vez en cuando, con mucho sentido del humor. Hice la película con mucho cariño, pero soy el peor actor del mundo. La veo y digo: “¿Cómo es posible que sea tan malo?”. ¡Dios mío! Diez años después hice otra más, y luego decidí no hacer nuevamente el ridículo. Con lo cual, mi conciencia está tranquila.

Con dos filmes fue suficiente.
Exacto. Ya no más. A lo largo de mi vida me han pedido hacer más películas, incluso alguna con un director importante. Un día Milos Forman quiso hacer conmigo la película “Habana” que filmó luego con Robert Redford. Cuando me propusieron el papel, les dije: “Si ustedes quieren que mi carrera se vaya a la m…, ¡contrátenme!”.

SUS INICIOS
Los años de la ingenuidad
Para Julio Iglesias, aquellas melodías de sus primeros discos, como “Gwendolyne”, o “La vida sigue igual” son parte de su época más ingenua. “Yo cantaba tan mal”, confiesa. “Aquella época en mi vida era muy bonita, tan “naif”, en el sentido de que yo no era ni cantante ni compositor. Yo era entonces una persona emocionalmente muy tocada por mi circunstancia. Sabía cuatro acordes con la guitarra y con ellos escribí “La vida sigue igual”, “Abrázame” y otras muchas canciones. Había una ingenuidad muy bonita de un chaval que quería aprender. Como yo tenía la disciplina de mi padre, me pasaba 16 horas, medio dormido, dándole a la guitarra hasta que saliera alguna frase con sentido. Ese fue el resultado de haber tenido una guitarra. Son canciones que hasta hoy sigo tocando”.

1 comentario:

Cristian dijo...

Este cantante a mi no me gusta tanto pero siempre lo escuche mucho porque a mi mama le encanta. Por eso creci con su musica. En una oportunidad que tuvimos de conseguir viajes a miami pudimos encontrárnoslo y ella se saco la foto que anhelaba tanto