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7 ago 2010

JULIO IGLESIAS SE DESPIDE DE CATALUÑA HASTA EL AÑO QUE VIENE

CÉSAR LÓPEZ ROSELL.El cantante sedujo al público de Cap Roig en su tercer año consecutivo en el festival y pidió desde el escenario volver a actuar en el 2011.
Más de lo mismo en el tercer año consecutivo de Julio Iglesias en Cap Roig, un festival en el que aspira a perpetuarse a juzgar por su petición de volver en el 2011. El mismo programa, idénticas actitudes y un público entregado al que no le importa que el artista se repita ni que se salte el libro de estilo interpretativo. A los fans del cantante les basta con verlo de cerca, calibrar su estado anímico, reconocer sus tics y oírle interpretar sus populares hits para sentirse felices.

Una hora y media antes del inicio de la gala ya no cabía ni un alfiler en la explanada del castillo. Damas ataviadas con sus mejores galas –como preparadas para seducir al seductor–, caballeros con traje o con chaqueta. Todos y todas dispuestos a repetir la liturgia por la que habían pagado entre 50 y 230 euros. Antes del recital, Julio Iglesias recibió en su camerino al tenor Josep Carreras y al director del festival, Martín Pérez. Después de la actuación también acudieron a visitarlo el expresidente del Barça, Joan Gaspart, y el exblaugrana Chapi Ferrer.

La ventosa noche estuvo a punto de convertirse en tormentosa cuando Julio Iglesias empezó a cantar Quijote y notó que podía hacer llegar su voz a las gradas, pero que él no se oía. «Es cosa de un botoncito», dijo después de parar la interpretación. «Es la primera vez que me pasa esto en los tres últimos días», bromeó. «A mis 48 años no estoy para sobresaltos, sobre todo al no tener a mano a mi cardiólogo Valentín Fuster», dijo entre las risas del público. Pero la situación se normalizó pronto.

«ESA BELLA PARTE DE ESPAÑA» / Un senyera ondeaba al viento en la torre del castillo cuando agradeció a Cap Roig la oportunidad de regresar y se refirió a Catalunya como «esa bella parte de España». E insistió en el tema cuando la grada tarareó Mammy blue: «Los catalanes cantan juntos. Este es un país organizado. Ustedes son la hostia», clamó entre el delirio de todos. En plena euforia pidió volver el año que viene. «El primer día canto gratis, si el festival invita a los que han venido ya tres años». Y volvió a planteárselo a Pérez en la cena posterior en el hotel Llafranch.Al revés que en Málaga, donde habló de un país de pasiones y toreros, aparcó este tema para no meterse en el jardín de la prohibición de las corridas en Catalunya. Y tampoco se refirió a los éxitos del deporte español. Solamente dijo, para elogiar a los dos bailarines que coreografiaron sus tangos, que lo mejor que le había podido pasar a la selección española era «no haber jugado la final con Argentina, porque estos son capaces de todo».

Antes de cantar La cumparsita se puso picarón al decir que «muchos nacieron después de bailar un tango». Y filósofo cuando afirmó: «Uno cree de joven que lo sabe todo y después reconoce que sus padres tenían razón. Ahora mis hijos mayores van a su aire y no me hacen ni puto caso, al contrario que los pequeños». Y recordó a su padre. «Él sí lo sabía todo, pero al final reconoció: 'Hijo, ahora entiendo porque ganas tanto dinero'», aludiendo a los temas de El amor y Me olvidé de vivir, canciones que interpretó inmediatamente.

EL AVIÓN Y PAVAROTTI / Manuela, Abrázame, De niña a mujer, La carretera, ¡Hey!, Everybody's talking, acompañado por una triunfal corista, y una cumbia bailada por una sinuosa brasileña también tuvieron su turno. «Ya sé lo que están pensando –exclamó señalándola–. Lo mismo que mi padre: piensa mal y acertarás».

Un Julio Iglesias más comedido y mejor cuando canta con naturalidad, se enfrentó a un peculiar Caruso, que dedicó a Carreras: «En el camerino hablábamos con Josep de que ser artista no es solo cuestión de talento si no de otros ingredientes. Los tenores tienen una gran voz, pero suelen acumular peso. Josep es flaco, como yo, pero es uno de los grandes. Recuerdo cuando en Suráfrica le presté mi avión a Pavarotti para que pudiera viajar. Me dejó una nota en la que decía: 'Nos vemos cualquier día en cualquier parte'».

«Cuando vengo aquí me besan, me hacen regalos. Es hermoso sentirse querido. Yo no sé como podré pasar ahora dos meses sin actuar», dijo aludiendo al parón para la grabación de cinco discos. «Al empezar cantaba mal. Ahora lo hago un poco mejor», reflexionó, entre el «¡nooo!» de una fan, antes de enfrentarse a La vida sigue igual y cerrar, entre aclamaciones, con Me va y los posteriores bises.

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